Cuetzalan del Progreso, Puebla. – Este día se dio un paso significativo en la atención a las comunidades históricamente olvidadas del municipio, con la inauguración de la pavimentación en la zona centro de Pochocho Reyeshogpan, una obra largamente esperada por sus habitantes.
Durante el acto protocolario, el presidente municipal de Cuetzalan del Progreso destacó que esta obra representa más que un proyecto de infraestructura, al simbolizar el resultado de la organización comunitaria y el trabajo conjunto entre el gobierno y la ciudadanía.
No se dejen engañar porque es bonito decir pero no hacen


“Puedo decirles hoy que hemos avanzado, pero también nos falta mucho. Hay que ser humildes y generosos, y reconocer que aún hay mucho por hacer. Tenemos que trabajar unidos; dejen la política y las divisiones a un lado, ahora toca trabajar. Ya vendrán los tiempos”, señaló el edil.
En su mensaje, el presidente también hizo un llamado a no dejarse engañar por voces externas que buscan dividir, y recordó que lo verdaderamente importante es el compromiso con la acción, no sólo con el discurso.



Solo con trabajo y organizados vamos a salir adelante
“Y a esos que vienen a querer engañar a nuestra gente, díganles que mejor hubieran hecho lo que tenían que hacer cuando estuvieron. Eso es más práctico. Díganles que nos hablen con la verdad, porque bonito es hablar, pero muchos no hacemos”, enfatizó.
Asimismo, el alcalde subrayó que fue en su administración pasada cuando se demostró que era posible realizar obras públicas en comunidades pequeñas, rompiendo así con años de abandono institucional.
“Cien años pasaron, y ustedes tienen en su corazón a un hombre que fue presidente municipal, don Agustín Dieguillo, un hombre sencillo y humilde, pero que siempre defendía a las comunidades. En tiempos en que era muy difícil pensar que nuestros pueblos pudieran tener estas calles, se logró empezar a hacer obra pública en la comunidad”.
Finalmente, el edil recordó que durante mucho tiempo las comunidades con poca población fueron excluidas de proyectos de infraestructura, bajo criterios burocráticos que no tomaban en cuenta la necesidad real de los pueblos.

“No acuso, pero es la verdad. Se empezaron a hacer obras en la comunidad cuando demostramos que era posible invertir para los menos. Decían que se necesitaban mil habitantes para que una obra fuera viable, y así nunca les iban a hacer nada. Es cuestión de corazón, de voluntad. No se desanimen, organicémonos y trabajemos juntos”, concluyó.
La pavimentación del centro de Pochocho Reyeshogpan marca un precedente importante para otras comunidades con características similares, demostrando que con decisión política y participación ciudadana, es posible transformar realidades.

